miércoles, 12 de diciembre de 2018

REFLEXIÓN FINAL

REFLEXIÓN


Desarrollamos las competencias de nuestro alumnado a través de las tareas que diseñamos. A través de estas aprendemos y evaluamos. Tanto el proceso de enseñanza como el de aprendizaje se enriquecen y se ajustan. Las tareas nos permiten evaluar los diferentes aspectos y agentes del proceso enseñanza- aprendizaje. 
Así a través de las tareas y de sus respectivos productos podemos evaluar las competencias del alumnado (evaluamos procesos y productos)
Entendemos la evaluación como un constante proceso continuo que permite ajustar el proceso de enseñanza y el proceso de aprendizaje. La evaluación permite al alumnado aprender y al maestro responder educativamente de la manera más adecuada, optimizar su respuesta educativa.
Evaluamos para descubrir lo que el estudiante ya conoce, sus conocimientos previos y a partir de aquí elaborar un proceso de enseñanza significativo para este/a. Esta evaluación denominada diagnóstica debe despertar en el alumnado la necesidad de aprender posibilitándole prever lo que no sabe y necesita conocer para resolver la tarea.
La evaluación formativa, que se llevará  a cabo durante el desarrollo de la tarea, posibilitará reconducir los aprendizajes de nuestros alumnado, ajustando nuestra respuesta educativa a sus necesidades, intereses, capacidades...
Destacar la importancia de una buena retroalimentación al alumnado (feedback y feedforward)
La evaluación final permitirá realizar una reflexión, valoración, tanto del proyecto como del producto.
Así podemos decir que evaluaremos en las 3 fases de nuestra tarea integrada: entradadesarrollo y cierre.
Podrá haber actividade de autoevaluación, de evaluación entre pares o coevaluación y de heteroevaluación.
Podremos utilizar técnicas o estrategias de evaluación que nos permitirán recoger información de manera sistemática sobre nuestro alumnado: la observación, el análisis de producciones, la entrevista, etc. e  instrumentos de evaluación se corresponden con las herramientas físicas utilizadas por el profesor para recabar información sobre los diferentes aspectos evaluados (Ibarra Sáiz y Rodríguez Gómez, 2008): listas de control, rúbricas, anecdotarios, etc.

La evaluación ha cambiado, ha dejado de ser un momento puntual en el que el alumnado "vomita" los conocimientos que el docente "transfiere" buscando como resultado un número que clasifique, que etiquete. Enseñanza, aprendizaje y evaluación deben ser un todo a la hora de diseñar y llevar a cabo actividades educativas.
La evaluación debe entenderse como un proceso constante ligado a la enseñanza y el aprendizaje.
Considero que la evaluación debe permitir tanto al alumno como al docente, conocer en que momento del camino enseñanza-aprendizaje se encuentran. Debe permitir que ambos caminen juntos en la aventura del saber, saber ser, saber hacer.